Primer Plano | 06/19/17 00:00

Jean Carlos Díaz

jeancarlos.diaz@epasa.com

@jeandiaz1331

La población actual de jóvenes privados de libertad alcanza las 360 personas, aunadas a 206 individuos que están en los centros penitenciarios de adultos: El Renacer, La Joya y La Joyita. Al igual que 60 muchachos que esperan una condena en los centros de custodia. Hacen una agrupación total de 626 detenidos.

Un estudio interinstitucional realizado del 2012 al 2016 por el Ministerio de Gobierno, el Proyecto de Cooperación en Seguridad con Panamá, el Banco Interamericano de Desarrollo y otras dependencias, revela que alrededor del 48% de los jóvenes que llegan a un centro de cumplimiento han tenido a algún integrante de su familia cercano o lejano retenido, es decir unos 300.

Revela también que más de 400 adolescentes 66% de la población penitenciaria habían consumido marihuana antes de su ingreso al penal. Más de 100 18% han probado el "crispy" y unos 12 2% la cocaína.

Emma Alba Tejada, directora nacional del Instituto de Estudios Interdisciplinarios del Ministerio de Gobierno, indicó que de acuerdo con las investigaciones realizadas, factores como la ausencia de sus padres, familiares privados de libertad, deserción escolar y la atracción a las pandillas, entre otras cosas, conllevan a un menor de edad a delinquir.

Es importante resaltar que más de la mitad de los reclusos han reconocido que pertenecen a un grupo delincuencial, haciendo un 52%.

El incremento en los grupos de pandillas pasó de 200 personas en el 2008 a 355 en el 2013.

En delitos como el homicidio agravado, la reincidencia alcanza el 6.7%; posesión de armas, un 23.1%; el robo agravado, 17.5%.

El informe indica que 19% de los jóvenes en sanciones alternativas, diferente a la detención, vuelven a caer en alguna falta. Actualmente, 393 han caído en esta incidencia, mientras que 183 están bajo la suspensión condicional.

Magaly Castillo, de la sociedad civil, considera que en el país lo que se necesita es una política en prevención de violencia, ahí es donde se está fallando.

Por su parte, Marta Gutiérrez, consultora del diagnóstico, explicó que lo que se busca es seguir un modelo de atención integral para aquellas personas que han cometido infracciones, con el objetivo de mejorar las oportunidades y fortalezas que hay en el país.

  • Si están en los centros de cumplimiento, están obligados a seguir sus estudios.

La necesidad de tener dinero, su comportamiento, no recibir apoyo de sus progenitores y el no agrado a los estudios son las principales razones que hacen que alrededor del 76% de los jóvenes no estuvieran en la escuela antes de estar presos.