Titin | 05/24/17 00:00

Redacción web

diaadiapa@epasa.com

@diaadiapa

Tengo sentimientos encontrados con esta propuesta de TVN porque, como bien es sabido, soy enemigo de los espacios en los que, directa e indirectamente se explota a los niños y su inocencia, aunque se diga lo contrario. Creo no hay nada más deleznable que usar a niños para entretener a adultos.

Sumado a ello, he recibido varias comunicaciones por parte de seguidores despotricando por esta propuesta acusando a TVN de recurrir al pan de lo mismo.

¿Qué quieren las audiencias realmente? ¿Lo bueno, lo malo o la porrrrrrquería? Ahí mi gran duda.

Aunque algunos me acusen de contradecirme, yo no puedo destruir a "Oye mi canto" de TVN por muchas razones.

Dentro de todas las deficiencias de calidad que pueda tener esta propuesta como producción, yo quiero rescatar y resaltar algo que para mí como crítico de televisión vale más que lo malo que tiene el "show" como un todo.

"Oye mi canto" es un ejercicio comercial para TVN, de eso no hay duda, pero cuando uno lo deja de ver sin pasiones estúpidas por quien es el dueño del canal o por fanatismos politiqueros, quedamos ante un ejercicio de amor entre padres e hijos. Un ejercicio de unión familiar, un ejercicio de transmisión de cariño.

En un país como Panamá donde las redes sociales son como letrinas donde cada quién tira su pupú contra otro, ¿quién que verdaderamente no ame a sus hijos se va a exponer en televisión nacional a cantar y bailar haciéndolo muchas veces mal? Eso solo lo hacen unos padres que aman a sus hijos. Ahí hay un mensaje de amor.

En un país como Panamá donde talentos pasan de ser figuras públicas a ser públicamente humillados, que unos padres se presten a jugar a cantar en televisión nacional, es una muestra de amor irrefutable hacia su hijo. Ahí hay un mensaje de familia.

Entonces, ¿dígame usted que me lee si en su fondo "Oye mi canto" no es una muestra de amor a la familia, de amor de esposos, de amor entre padres e hijos?

"Oye mi Canto" sí tiene muchos problemas de ritmo porque muchas veces queda lento frente a otros momentos de clímax. Sí tiene terribles problemas de identidad entre sus host porque ninguno se puede identificar como principal y ninguno como copresentador, cosa terrible para el concepto como un todo. Pero es innegable que Dementiev y Tapia generan empatía con los pequeños. Sí tiene problemas de dirección de cámaras y otras veces tienen unas tomas y encuadres maravillosos, todo eso es cierto y de eso puedo escribirles dos columnas más si quieren, pero para mí eso desaparece cuando uno entra a evaluar para hacer la crítica el fondo más que la forma.

También podría escribirles del trabajo de los jurados Flex, De Ycaza y Condassin, que por cierto, más allá de lo que dicen, aplaudo el cómo lo dicen, porque hay un respeto de parte de los tres a la dignidad de los niños, a la de sus padres, sin dejar de emitir su opinión que pueda que compartamos o no; y eso es muy importante porque los niños que ahí participan y sus padres son parte de la "era del 'bullying' escolar" y una mala crítica, en su forma, puede generar daños colaterales y creo que ellos lo saben y lo están manejando correctamente los tres. La producción tiene mucho que mejorar porque visualmente retrocedió en comparación con otros "shows" de concursos musicales, pero eso también lo dejo a un lado cuando se analiza, reitero, el fondo del "show" como un todo.

Y es que hay un montón de proyectos aquí y en el extranjero que pueden ser mucha belleza visual, con impecable tecnología, tener buenos picos de audiencia e ingresos en pauta, pero en su fondo no dejan nada, no dicen nada, no aportan nada, no le dejan nada a quienes en él participan o en quienes lo sintonizan. Son una porrrrrrquería.

"Oye mi canto" es más que un concursito de niños con talentos o sin ellos que quieren ser cantantes. Es, por donde se mire un ejercicio de unión familiar, un reencuentro del "prime time" de TVN con sus "shows" familiares y, ojalá, un divorcio con el exceso de porrrrrquerías que nos vendieron como maravillosas producciones en el 2016.

Reitero lo ya publicado. TVN el año pasado fue la ventana de la promoción de todos los antivalores que uno podía ver en una sola señal, creo que se dieron cuenta y están intentando salir de esa zona asquerosa y de confort busca "ratings" fácil. "Oye mi canto" es un "show" familiar, un "show" de amor hijos-padres, padres-hijos y lo tienen pautado en horario estelar. Eso no se puede demeritar. ¿O qué prefiere? ¿Más de las porrrrrrquerías que tanto criticamos? Analice "su propio fondo" como consumidor de televisión y ahí encontrará la respuesta.

 

  • 'Oye mi canto' es más que un concursito de niños con talentos o sin ellos que quieren ser cantantes.